PREPARACIÓN ANTES DE COLOCAR EL VINILO

Los vinilos decorativos los enviamos enrollados dentro de un tubo de cartón. Una vez lo recibimos en nuestro domicilio es importante sacar el vinilo del tubo y colocarlo encima de una mesa para poder desenrollarlo y dejarlo plano para que no nos coja mala forma. Una vez esté plano nos va a facilitar mucho la colocación. Aunque no vayamos a colocarlo en el momento de recibirlo, es interesante que lo dejemos almacenado ya desenrollado en un lugar plano para que no se estropee o se arrugue.

El vinilo siempre viene de una sola pieza, pero a veces el dibujo está compuesto de varias piezas que hay que separar recortándolas para facilitar su colocación o para hacer la composición que más os guste. Una vez empecéis a colocar el vinilo siempre hay que empezar por la pieza más grande y posteriormente seguir con las de menor tamaño.

 

INSTRUCCIONES PARA COLOCAR EL VINILO

Antes de hacer nada tenemos que asegurarnos que la superficie donde vayamos a colocar el vinilo esté muy limpia, sin restos de polvo o grasa. Ésto es muy importante porque el polvo y la suciedad en contacto con el vinilo provocan que el adhesivo pierda eficacia y muy probablemente acabe despegándose a corto plazo. A parte, cualquier resto de impureza que nos quede en la superficie luego se va a notar el relieve una vez esté puesto el vinilo. Recordamos que los vinilos decorativos tampoco se pueden poner sobre paredes con gotelé o paredes con relieves.

Vamos a colocar el vinilo boca abajo, o sea el papel adhesivado con el dibujo del vinilo en contacto con la mesa y el papel satinado blanco con recuadros azules arriba. Cogemos un trapo o una espátula de plástico y frotamos bien por toda la superficie para que el vinilo se pegue en el papel adhesivado (papel transportador).

De la parte de arriba del vinilo, separamos el papel satinado blanco del papel adhesivado y hacemos un pliegue aproximadamente de unos 2 o 3 centímetros en todo el ancho del vinilo. Esto nos ayudara a sujetar el vinilo en la pared para hacer el planteamiento de dónde lo queremos colocar.

Cogemos el vinilo y lo situamos en la pared para hacer el planteamiento de dónde vamos a colocarlo. Una vez esté situado, presionamos sobre la parte de arriba donde anteriormente hemos dejado el pliegue para que nos quede fijado a la pared. Incluso podemos ayudarnos de un poco de cinta de carrocero para ayudar si cabe a que no se nos mueva.

Una vez nos aseguremos que la posición es correcta, que esté centrado, recto y en el lugar adecuado, procederemos a sacar el papel blanco satinado de detrás. Para hacerlo hay que ir poco a poco y siempre de arriba a abajo. A medida que vayamos sacando el papel blanco de detrás, veremos que el dibujo del vinilo está pegado en el papel adhesivado. Entonces hay que ir presionando suavemente por encima con un trapo o una espátula de plástico, siempre del centro para los extremos. Veremos como el papel adhesivado se va pegando encima la pared.

No hay que tener prisa, es muy sencillo pero hay que hacerlo bien para que el resultado sea el óptimo.

Una vez hayamos retirado todo el papel satinado, procederemos a presionar sobre todo el dibujo del vinilo con un trapo o una espátula de plástico. Aquí sí que tenemos que ejercer presión para que el vinilo quede perfectamente adherido a la pared. Pasados un par de minutos ya podremos sacar el papel adhesivado. Este proceso también es sencillo pero hay que hacerlo muy poco a poco, sin prisa. Siempre de arriba abajo vamos sacando el papel transportador y veremos cómo se va despegando todo excepto el dibujo del vinilo que va quedando pegado en la pared.